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Cuesta. ! Cosas de chicos!

Evarista. No puede usted figurarse, amigo Cuesta, lo incomodada que me tiene esta nina con sus chiquilladas, que noson tan inocentes, no (Da Ia carta d su marido.) Lee tü.

Cuesla. Veamos.

Don Urbano. (Lee.) „Senorita: Tengo para mf que en su rostro hechicero"...

Evarista (Bnrldndose) j Qué bonito! (Electra contiene dificilmente la risa.)

Don Urbano. „Que en su rostro hechicero ha escrito el

Supremo Artffice el problema del del..." (Sin entender

la palabra siguiente.)

Electra. (Apuntando.) „Del cosmos."

Don Urbano. Eso es: „del cosmos, simbolizando en su luniinosa mirada, en su boca divina, el poderoso agente flsico que..."

Evarista. (Arrebatando la carta) j Qué indecorosas necedades!

Don Urbano. (Descubriendo otra carta en el otro bolsillo.) Pues aquf hay otra. (La coge.)

Cuesta. | A ver, a ver esa ?

Evarista. Hija, tu cuerpo es un buzón.

Cuesta. (Leyendo.) „Despiadada Electra, ^con qué palabras expresaré mi desesperación, mi locura, mi frenesf.. .. ?"

Evarista. Basta... Eso ya no es inocente. (lncomodada, registrdndole los bolsillos). Apostarfa que hay mas.

Cuesta. Evarista, indulgencia.

Electra. Tia, no se enfade usted....

Evarista. j Que no me eufade! Ya te arreglaré, ya. Corre a vestirte.

Don Urbano (Mirando su reloj.) Casi es la hora.

Electra. En un instante estoy. ..

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