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— No lo sé: porque allf nadie los firma. En fin, tendré en cuenta tus buenos informes para la ocasión oportuna.

— Ya veo el destino {post, ambt) que dispones para él.

— No, Joaqufn, no concreto (op het oog hebben) ninguno.

— Pues por eso; sé a lo que *) le destinas: a seguir olvidado **). Esa es la fórmula de la negativa cortés.

Los que asf hablaban eran don Augusto, el ministro que habfa jurado su cargo ocho dfas antes, y Joaqufn, un su amigo particular, de buena intención y ningunas ambiciones, uno de esos amigos que precisamente por no ser ***) polfticos, serian los mejores consejeros de los ministros, si éstos les hicieran caso.

Y el Robledal citado en la conversación era, efectivamente, lo que los interlocutores habfan dicho de él. Un periodista de talento, un desconocido de sus capitanes, porque andando siempre en el trabajo de la batalla no solfa presentarse en las revistas del salon de los jefes.

Pero al lado de esas excelencias, Robledal tenfa dos defectos que las anulaban. Los defectos eran cabalmente su constancia en la amistad politica y su buen genio, apacible y contentadizo. Dos grandes estorbos en la carrera politica.

Robledal ni sabfa pedir ni enojarse cuando no le daban lo que él secretamente crefa merecido y ganado.

Encerrado en la redacción de su periódico, habfa visto convertirse en personajes a muchos osados desnudos de entendimiento, de la misma manera que el traspunte de un teatro ve trocarse en principes y inagnates, de los que no hablan, por supuesto, a los pobres comparsas recién llegados de la

*) Véase Ejereicio 60, pag. 143, 144.

**) El verbo seguir con part. 6 oon gerundio oorresponde al holandés blijven; v.gi'.: seguir olvidado, vergeten blijven; seguir estudiando, blijven studeeren. (Véase también Tomo I, p. 32a, Nota).

***) Véase Lecoión XIII, pag. 249.

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