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Ejercicio 125. Leer y traducir:

El arte mc hacer kortuna.

{Fin).

Cierto dia Robledal tuvo que avistarse con D. Augusto con ocasión de una campafta que el escritor hacfa en el periódico en defensa del ministro. Este le recibió callado. y mirandole fijamente como si no le reconociera del todo. _ Vengo a robarle algün tiempo, quizii mucho.. .

— Yo tendria sumo gusto en disponer de él... Estov deseando mandar en mi tiempo, pero las ocupaciones ..

Perdone que me atreva: pero necesito unos datos

para la campana que estoy haciendo en su favor.

— ; Ah! eso es otra cosa.. . Es usted Caftaveral!

— Robledal, senor l). Augusto.

— Lo mismo da, amigo Robledal.

— No, no son lo mismo las canas que los robles—dijo el periodista, picado y dolido, con razón, de que desconociera hasta su apellido aquel hombre a quien detendi'a diariamente.

Facilitados los datos, D. Augusto dijo a Robledal:

— IJtilicelos usted con toda su fuerza. Confunda y aplaste con ellos a ese Itobert» el Diablo, seudónimo que usa Pedro Gómez de la Rabida. Es hombre de cuenta, de los temibles, y los politicos necesitamos contra éstos el apovo de los amigos leales que estan detras de nosotros.

Robledal salió amargado del despacho de D. Augusto : pero con el amargor que fortalece y entona, porque sacaba de allf el secreto v remedio de sus males. Aquel dialogo fué una revelación, y el trueque de su apellido un simbolo que le ensenaba cómo las canas huecas estón mas en la memoria y en el favor de los poderosos que los robles que los sostieiien. Dióle otra clave lumiuosa la precisión con ijue

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