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otro, llevandonie lo m'io, que dice la gente cani *). Ademas, tuve la mala fortuna de dar contra un nino de pecho, con la consiguiente protesta de la madre, que en aquel momento proveia de jugo lacteo al pequeno sujeto. Pedi una almohadilla, con tan mala fortuna, que vino a caer sobre las narices de un senor inferior a mi... vamos. sentado en la fila anterior a la mia, v que volviéndose airadamente. la tomó con mis ascendientes, y en poco vinimos a las manos; que 110 faltaba en el tendido quien nos azuzara con mucho gusto.

Después, y por si la estocada estaba ó no en su sitio, fui testigo de una regular pelea entre dos aticionados, que dando suelta primero a la lengua y luego desahogo a los bastones, armaron un escalza-perros de dos mil demonios. Efectivamente, la estocada no estaria en su sitio, 110 lo discuto, pero el palo que de rechazo 111e dieron en la cabeza, ese, ; ya lo creo, vaya si estaba en su sitio! A todo eso, nos obsequió el püblico con palniitas de tango, y. . . salió el cuarto toro.

Al menos — me dije ya tranquilo, — vov a ver este toro a gusto; y como lo pensé, el animalito va v resulta un solenine manso, volviendo la cara a los caballos como si fueran acreedores.

— j Fuego! ; fuego! **) — ruge el tendido, v la gente enrronquece con indignación digna de mejor causa. Caen sobre el redondel mil objetos y una naranja, dandome en 1111 ojo, me pone en comunicación directa con las estrellas y algunos principales planetas. Pero la cosa 110 quedó ahi. Varias y accidentales peripecias se siguieron en toda la

*) La gente cani = chulapones ó gente del bronoe (vulgo: valientes).

**) Grito del püblioo pidiendo banderilla^ explosivas para excitar al toro.

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